“La depresión; ¿nace o se hace?”

«La depresión; ¿nace o se hace?». Con este título, el XXI Seminario Lundbeck reunió a varios expertos de la salud mental el viernes 19 de mayo en Sitges (Barcelona) para tratar los factores biopsicosociales que se relacionan con esta patología, que afecta a cinco de cada 100 personas.

Por Sonia Marquès Camps

La depresión es una enfermedad del cerebro de origen multifactorial, donde intervienen factores biológicos, psicológicos y sociales, explicó el doctor José Manuel Montes, jefe de Psiquiatría del Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid. La predisposición genética es el principal factor biológico implicado, si bien no es determinante para su desarrollo. Juegan un papel determinante igualmente las alteraciones hormonales, como las que se producen en situaciones de estrés o en periodos clave de la vida reproductiva de la mujer, más vulnerable a la depresión; así como la inflamación, entre otros factores biológicos.

José Manuel Montes, jefe de Psiquiatría del Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid, explicando factores biológicos que intervienen en la depresión, como las alteraciones hormonales en la mujer

La depresión no es una enfermedad hereditaria, aclaró en este sentido, sino que se hereda la predisposición genética a padecer la enfermedad, y donde intervienen en su desarrollo distintos factores ambientales. «La depresión sigue el mismo modelo biopsicosocial que una úlcera de estómago, a pesar de que nos cuesta entenderla como enfermedad», afirmó el doctor José Manuel Montes.

El trauma psicológico multiplica por cuatro el riesgo de depresión. Y de hecho, un elevado porcentaje de adultos con depresión presenta antecedentes de trauma infantil. Pero además, tras múltiples experiencia adversas en la infancia, y cuanto más crónico es el abuso, mayor es la prevalencia de depresión de por vida, afirmó en el seminario el psiquiatra. Y que estos episodios se asocian también a una peor respuesta al tratamiento antidepresivo o remisión.

También determinados perfiles psicológicos son más vulnerables a la depresión, especialmente, quienes tienen más difícil afrontar situaciones estresantes. Y personalidades con emocionalidad negativa, pensamientos rumiantes, sensibilidad al rechazo o desconfiadas. Aquí es donde el especialista se referío a la importancia de la prevención primaria, con el aprendizaje del manejo del estrés, una vida saludable, evitar el consumo de sustancias o con terapias para el cambio del estilo cognitivo.

Por otro lado, los problemas sociales relacionados con la depresión, explicó luego desde la experiencia en la consulta de Atención Primaria la médica de familia Alba Babot, tienen que ver con situaciones de presión laboral, problemas económicos, el trabajo de los cuidados o problemas dentro de ámbitos como la pareja.

De esta manera, durante el seminario, se combatía una de las principales falsas creencias en torno a las enfermedades mentales, y en concreto, con la depresión, que todos somos vulnerables a padecer en algún momento de nuestras vidas.

La soledad no deseada, por ejemplo, aumenta hasta cinco veces las probabilidades de sufrirla, y son las consultas de medicina de familia el lugar, dentro del sistema sanitario, donde debería detectarse y abordarse con medidas de prevención. Por otro lado, a diferencia de la creencia o de la realidad de hace unos años, actualmente la población joven presenta más sentimiento de soledad, fruto, seguramente, de factores socioeconómicos, como la falta de trabajo, y la vinculación a pantallas o a redes sociales digitales.

En todo caso, la población joven refiere mejor en consulta, afirmó la doctora Babot, sus problemas emocionales, mientras que en la población adulta este tipo de trastornos se diagnostican o detectan en atención primaria a partir de causas físicas asociadas. «A los pacientes que vienen con síntomas físicos les cuesta identificar que detrás hay un problema emocional, pero los jóvenes demandan ya atención emocional», detalló en este sentido.

Sobre la patología dual que representa la depresión y el consumo de sustancias, y donde la mayor comorbilidad se da con el alcohol, habló el doctor Adrián Neyra, psiquiatra del Hospital de Gran Canaria Doctor Negrín especializado en la interrelación de ambas enfermedades. Que están íntimamente relacionadas, precisó, puesto que el riesgo de padecer una adicción se multiplica por dos si se tiene depresión. Y al revés: si se sufre un trastorno adictivo, el riesgo de padecer depresión se duplica. Pero, además, «el consumo de sustancias como el alcohol aumenta los síntomas de depresión y la probabilidad de suicidio».

Adrián Neyra, psiquiatra del Hospital de Gran Canaria Dr Negrín, exponiendo la necesidad de un tratamiento integrado de la patología dual, depresión y adicción

Y apuntó que la depresión comórbida con trastornos por uso de sustancias es más frecuente en mujeres que en hombres. «Las mujeres se sienten más estigmatizadas cuando van a buscar ayuda terapéutica, y esta es una barrera evidente para estas pacientes, de tal forma que la culpabilización social y el temor a ser juzgadas lleva al retraso en el tratamiento al diagnóstico». En este punto enfatizó en la importancia de desestigmatizar a las mujeres que consumen (quienes, normalmente, no acuden a las consultas del médico, precisó), por el riesgo de suicidio que lleva asociado.

La comorbilidad entre los trastornos por uso de sustancias y la depresión complica la respuesta y empeora el pronóstico, explicó, al tiempo que reclamaba un tratamiento integrado de la patología dual, tal y como recomiendan diversas sociedades de salud mental internacionales. La paradoja es que en España en un 80 por ciento se trata las adicciones en una red diferente a la de la salud mental, y rara vez existe una coordinación real entre ambos equipos terapéuticos, detalló. El modelo secuencial o paralelo en la patología dual de depresión y consumo de sustancias provoca que los pacientes abandonen el seguimiento, concluyó el doctor Neyra.

De depresión en primera persona habló Antonio Serrano, coordinador de la plataforma Amb Experiència Pròpia. Desde su experiencia sufriendo depresión, habló de los pilares fundamentales en la recuperación. En su caso, junto al tratamiento farmacológico, lo ha sido un entorno favorable, como el apoyo de familia o pareja, que comprendan lo que implica la enfermedad y sin caer en una relación demasiado protectora y superando la barrera que supone el estigma y el autoestigma. En su caso, no obstante, también han sido determinantes su rol como padre o un trabajo de autorealización.

Desde Amb Experiència Pròpia y a través de proyectos como Obertament en Cataluña, Antonio Serrano se dedica actualmente a ofrecer charlas en institutos y universidades dirigidas a jóvenes, donde se habla abiertamente sobre salud mental, con el objetivo de que deje de ser un tema tabú y se normalicen enfermedades como la depresión. «Exteriorizar el malestar emocional es el primer paso para comenzar a estar mejor,» expresó desde su experiencia con la enfermedad.

Y de la misma forma se refirió a que la sociedad, en general, todavía no es consciente de lo que implica realmente sufrir depresión, que nada tiene que ver con el «estar depre» que tan a menudo se emplea. Y es que el lenguaje utilizado, especialmente por los medios de comunicación, es determinante para vencer el estigma y para una mayor comprensión de la enfermedad mental, con sus múltiples causas, y para conocer la dimensión que tiene en quienes la padecen.

 

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